Algunas de las prácticas preventivas a implantar serán:

– Abono del costos de arrendamiento de pastos o puertos pirenaicos en zonas especialmente conflictivas, previo contrato escrito con los ganaderos que se comprometan a realizar determinadas prácticas ganaderas ejemplares, o que asuman las pérdidas o daños generados por los lobos en tales puertos pirenaicos, sin denunciarlos a la administración competente.

– Compra de cachorros de mastín leones y su cesión a ganaderos previa adecuada formación.

– Inversiones estructurales como abrevaderos o cercados eléctricos fijos o móviles que favorezcan el control del ganado o su permanencia en sectores más seguros,especialmente en el caso de ganado joven. El 90% de los daños se producen en la cordillera cantábrica sobre ganado joven, y sobre ovino y caprino, por lo que cualquier infraestructura que ayude a los ganaderos a proteger ese ganado durante los meses más conflictivos sería financiable.

–  Cualquier otra infraestructura o equipamiento que favorezca o facilite la ejecución de este tipo de medidas preventivas y que sea a su vez respetuosa con el medio natural y con el paisaje de la zona.